Consejos para disfrutar como un buen sibarita

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Sibarita: dicho de una persona: que se trata con mucho regalo y refinamiento. Así define el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), la palabra sibarita. Llevándolo a nuestro terreno, diremos que un sibarita es una persona que se cuida. Que vive bien. Analizando la definición al pie de la letra se puede decir que, si no se tiene dinero, es complicado ser un sibarita.

Porque sibarita es, por ejemplo, hacer lo que nos plazca en cada momento. Ejemplo: “qué frio hace en Zaragoza, ojalá estuviera ahora mismo en Bora Bora”. Coges un avión y te vas a la isla. No mucha gente puede hacer eso. Más bien poca.

Pero dejando de lado este inicio irónico del artículo, quizás sí es posible ser un sibarita aunque uno no sea rico. Es probable que todo dependa de lo que nos hace feliz. Si nunca hemos vivido con excesivos lujos, porque jamás hemos sido millonarios, nos conformaremos con menos. La forma de actuar también tiene mucha importancia. Vamos a comprobarlo.

Cinco consejos para ser un sibarita, o, al menos, parecerlo

  1. Hazlo: destierra de tu vocabulario las frases del tipo: “Tenía que haber ido a…”, “Debería haber aceptado el…”. Si te apetece hacer algo, hazlo. Si te invitan a hacer puenting y, aunque te dé pánico, realmente te apetece, adelante. Y si nadie te invita, pero es tu máxima aspiración, ahorra dinero y lo lograrás.
  2. Las modas: si quieres ser un buen sibarita no sigas la corriente. “Está de moda beber gin tonic”, “muy bien, a mí me sigue gustando el Ron con Cola”.
  3. Las marcas: este es un tema espinoso porque sí suele chocar frontalmente con lo dicho anteriormente de que para ser un sibarita hay que tener dinero. El sibarita, por regla general, usa las mejores marcas. Y estas, lógicamente, son las más caras. Si no tenemos presupuesto para hacernos con ellas, debemos buscar la originalidad. Ejemplo: tus pendientes no son una joya carísima, pero están hechos en unas cuevas andinas con un material autóctono. Quizás sea mentira. Y quién va a decirte lo contrario.
  4. Los detalles: pare ser un buen sibarita hay que fijarse en los pequeños detalles. En un concierto todo el mundo alaba la maravillosa voz del vocalista, pero tú, sin menospreciar al cantante, destacas la clase que tiene el bajista: “Es el que sostiene al grupo”.
  5. Un sibarita sabe de todo. Y si no sabe, no opina, pero, al menos, no reconoce que no tiene ni idea. Es mejor callar y parecer tonto, que abrir la boca y confirmarlo.
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Juan Manuel Martínez
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Juan Manuel Martínez
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